martes, 18 de junio de 2013

A cruzar el charco

La noche anterior a la partida, de acuerdo a lo que nos indicaran en la Agencia, la gente de Vantravel se contactó telefónicamente con nosotros para coordinar el traslado. 
Consultamos el Wheather Channel, con su pronóstico extendido para el itinerario, y agregamos algo de abrigo y paraguas , nos esperaba el frio y distintas variables de clima, de nublado a francamente lluvioso. A las 6:10 del día del vuelo nos pasaron a buscar en una minivan nueva. El viaje tranquilo, con la consabida parada en la ESSO de San Pedro para un desayuno. Como es habitual, entre Capital y Ezeiza el tráfico estaba fatal y avanzábamos a paso de hombre. Llegamos igualmente con el tiempo suficiente a la nueva Terminal C, de donde partía el vuelo a las 14:15.
El vuelo de Alitalia, directo y sin contratiempos, con las estrecheces de clase turista pero con comida suficiente, nos dejó en Fiumiccino a la hora prevista (7:10 del viernes 8/3). Nos dieron los 4 asientos en la misma fila, 3 del grupo de ventanilla derecha y uno central, con pasillo, que fue el que ocupé yo.
No había "amenities" de ningún tipo (me saco el sombrero ante TAM, que en eso es espectacular.. aún uso medias y equipos dentales de mi viaje anterior!). Cada asiento tenía su pantalla individual para el esparcimiento y las azafatas distribuían los auriculares que retiraban antes del aterrizaje. La oferta de películas no era demasiado grande si consideramos que encima había pocas subtituladas en español. Vi "FrankieWeenie" y no recuerdo si alguna más. No había series pero sí algunos juegos interesantes (el tetris, el pacman, una trivia y quién quiere ser millonario, que estando en inglés era más una suerte de ruleta que una cuestión de saber) y algunos documentales. Con la esperanza de poder conciliar el sueño, cosa casi imposible entre la incomodidad del asiento y las frecuentes interrupciones, de las azafatas con sus carritos y de mis compañeros de bloque de asientos para salir, en vez de agua pedí vino pero resultó malísimo, con lo que a la vigilia sumé un espantoso dolor de cabeza. Para la cena podía optarse entre pasta o carne, yo seleccioné esta última y estuvo correcta. Trozos de carne vacuna con crema y algunas verduras.
Cuando arribamos al aeropuerto, tras buscar el equipaje, nos costó un poco encontrar un mostrador de Terravisión. Si bien ya tenía el voucher, no sabía dónde esperar el servicio. Una vez que lo hicimos no hubo ningún inconveniente. Con el voucher impreso tomamos el próximo bus (muy buenos coches) y recorrimos el trayecto a Términi, con lo que tuvimos nuestra primer visión de la ciudad eterna.



No hay comentarios:

Publicar un comentario