viernes, 28 de septiembre de 2012

Los viajeros y los desvaríos iniciales

Inicié la publicación de este diario en viajeros.com, reconstruyendo casi hora a hora el recorrido que hicimos hace ya 2 meses, con la ayuda de los registros fotográficos, mapas, tickets, mails de confirmación y wikipedia, para completar la info que no tuve en su momento. Un día aciago descubrí que mágicamente habían desaparecido los cambios de la última semana de uno de los capítulos (iba por el 6°)-  Fue cuando recordé mi olvidada cuenta en Blogger y decidí volcar aquí las experiencias, confiando en su persistencia. 

Antes de conocer los lugares, una breve semblanza de los viajeros, a través de cuyas percepciones se conducirá el relato. Somos una familia tipo argentina, bien clase media; tipo desde un punto de vista estrictamente demográfico:  Mamá (48, quien escribe), papá (50), 2 hijos (varón 20 y mujer 18 y el perro (Woody, un weimaraner de 12 añitos). Los mayores, profesionales en relación de dependencia, disponemos de 15 días anuales, o poco más, de licencia; los menores ya en la facultad, están condicionados a las fechas de exámenes y clases... sí, son extraordinariamente aplicados, y me encanta.

Este capítulo, y el que le sigue, pretenden reflejar la génesis del viaje final, con las distintas alternativas que fuimos barajando y las diferente, a veces contrapuestas, decisiones, que se fueron sucediendo en el transcurso de dos o tres meses, antes que tomara forma más concreta.

Comenzamos en Octubre. Hora de planificar las próximas vacaciones. Para quien no nos conoce, somos una familia súper gasolera, poco afecta al consumismo y muy "casera" para los tiempos que corren. No somos afectos al lujo ni a las salidas. El shoping es una opción muy esporádica, por necesidad o raro aburrimiento. Ocasionalmente vamos a algún espectáculo, nos inscribimos en alguna maratón y pagamos regularmente la cuota de natación o inglés, allí terminan nuestros "gastos" no asociados a la satisfacción de necesidades básicas.

Ni celulares caros, ni ropa, ni cable, ni ultra tecnología. El destino del ahorro resultante de ese estilo de vida son las vacaciones. Si bien la poca disponibilidad de tiempo para disfrutarlas nos limita bastante, siempre tratamos de variar y abarcar, de a poquito, lo mucho que tiene el mundo para ofrecer.

En el país, medidas arbitrarias que restringen la compra de divisas e imponen cargos adicionales a las compras en el exterior, si bien no limitan, complican un poco la gestión (compra en sitios extranjeros, por ejemplo).

La elección del destino no fue inmediata. Para mí éstas eran una de las últimas vacaciones con la familia completa. Dada la edad de los cachorros, asumo que si no es el año entrante, será el siguiente, pero es muy probable (y deseable) que pronto quieran compartir sus vacaciones junto a su entorno joven y no con los viejos. Eran, por tanto, unas vacaciones "importantes".

Como dije, las obligaciones nos limitan a un período vacacional anual, de como mucho 20 días, y preferentemente en verano, ya que los chicos son muy celosos de su asistencia a clases. Los últimos años fueron un poco particulares y nos llevaron más lejos que los anteriores, pero con particularidades. Esta es la cronología de nuestros viajes más recientes: 

  • 2007 - Cuba (Varadero y La Habana): todos juntos
  • 2008 - Las Leñas en verano, juntos
  • 2009 - Crucero a Brasil, juntos
  • 2010
    • Milena (sus 15): Disney y Miami, con un grupo organizado
    • Omar y yo (en nuestro 20º aniversario de bodas): Londres, Paris, Brujas, Praga y Arnsberg. Todo organizado por nosotros. 
  • 2011: 
    • Alejo, sus 18: Londres, con Toghether (también en grupo organizado)
    • Mile, Omar y yo: Punta del Este
  • 2012: Bayahibe, República Dominicana, All inclusive, juntos.
Así las cosas, el desafío era cruzar el charco juntos, en un viaje fundamentalmente "cultural", a diferencia del último, repitiendo de alguna manera la experiencia que habíamos hecho con Omar en 2010, en nuevos lugares.

La idea original era recorrer la historia desde Estambul, pasando por Grecia y llegando a Roma luego de pasar por Venecia. Había visto algún diario que relataba un trayecto similar y me entusiasmó. Comencé a recabar información, comprar guías, estudiar mapas, calcular vuelos, revisar distancias y clima para la ventana temporal (marzo/abril a más tardar). Fue en medio de este proceso que se iniciaron en Argentina las medidas que gravan las compras con tarjetas de crédito en el exterior, y se endurecieron la relacionadas a la compra oficial de divisas.

La parte de Grecia casi exigía un crucero por las islas, o al menos la visita a alguna de ellas, pero la fecha no era la mejor. En el medio pensé en algunas opciones de crucero que cubrían parte de lo definido, pero también terminé descartándolas porque no me imaginaba la vida en el barco con frío en cubierta. 

En algún punto de la planificación, un poco desmoralizada por las trabas no del todo claras que imponían las nuevas reglas, y habiendo incursionado algo en la parte italiana del recorrido, no puedo recordar bien cómo, decidimos acotar el recorrido a Italia, sin salir de sus fronteras. Imagino que el costo de los vuelos puede haber incidido, pero no lo recuerdo. En general, no nos interesan los viajes que plantean muchos lugares con poca permanencia en cada uno. Nos importa interiorizarnos, dentro de las posibilidades, de la geografía y la cultura de cada lugar, y evitar la pérdida de tiempo implícita en muchos traslados. La idea se fue consolidando alrededor de seleccionar 4 ciudades y permanecer 3 ó cuatro días en cada una, según la ciudad.